domingo, 4 de junio de 2017

Una motivación para seguir adelante

Ayer mi profesor de doblaje, Salvador Aldeguer (más conocido como Paxi), me dijo: "Eres... muy buena". Parecerá una tontería, pero en ese momento me sentía como si nadie más estuviese en la clase. Es una sensación que no consigo describir. Se lo he contado a todo el mundo, bueno, en realidad, escribiéndolo aquí, literalmente a todo el mundo jajaja. No, en serio. A cada familiar, amigo o compañero que veo le he hecho una pequeña interpretación de la escena, hasta el más mínimo detalle. Para mí es algo más que un cumplido, y supongo que habrá gente que entienda este sentimiento.

Ahora, empecemos desde el principio. Llevo menos de un año estudiando doblaje y se dan 2 horas y media a la semana de clase. Hace muchos años que tengo curiosidad por esta profesión, pero nunca me atreví a dar el paso, ni siquiera a informarme de cómo se podría uno convertir en actor de doblaje o doblador. Los típicos juegos de niños de hacer los personajes de tu película de "dibus" favorita al mismo tiempo que la ves, poniendo tu voz por encima de las suyas (porque ya son muchas veces las que la has visto y te aprendes el diálogo sin darte cuenta) o utilizar la grabadora de tu padre para grabar con tu hermano un "programa de radio" de burlas continuas a spots publicitarios, famosos y personajes de TV, o haciendo entrevistas "chorra" a tus primos, o incluso grabando efectos de sonido, tales como pedos, eructos, animales... En fin, toda esta clase de "tonterías" hacía cuando era pequeña. Y esto era solo el principio.


El año pasado, viendo que los años se me echaban encima, que no encontraba mi vocación, que renuncié con 18 años a estudiar artes plásticas por razones que ahora no vienen al caso, me decidí a dar el paso y estudiar "Doblaje y locución".

El primer paso era ver si me gustaba o si se me "daba bien". Fue entonces cuando se me abrieron las puertas del cielo al ver un curso intensivo en Valencia de Fernando Acaso por un precio asequible a mi bolsillo (en esos momentos mi economía no era muy allá, la verdad, bueno, ni ahora). Me decidí por pagarlo antes de cambiar de opinión, precisamente por eso. Fueron 15 horas, un fin de semana intenso, lleno de emociones, nervios. Mi miedo escénico hacía que se me pusiera el corazón a mil cuando tenía que hablar para presentarme o cuando me señalaba Fernando el micro, insinuando que era mi turno de probar. Los primeros ensayos fueron catastróficos para la mayoría de nosotros, pero conforme nos daba unas clases, trucos, guiones, o como lo queráis llamar, y nos cedía una variedad de textos a "leer", nuestra habilidad crecía por momentos. El primer día fue una mezcla de teoría con práctica y conocernos entre nosotros. El segundo día, vimos un estudio (algunos, yo, por ejemplo, por primera vez en nuestra vida). Fue algo espectacular, esa sensación de estar donde tienes que estar, sentirte en casa. Allí grabamos "como profesionales" unos spots publicitarios y un par de documentales, cada uno de una categoría diferente. La verdad, fue uno de los mejores fines de semana de mi vida, una vivencia de lo más divertida y sensacional. Cuando salí de allí, decidí que quería dedicarme a ello. O, al menos, a intentarlo.

Las escuelas de Madrid y Barcelona tienen muchísimo que ofrecer. Emprendí un trabajo personal de búsqueda de información de la más rentable para mi disposición monetaria y la que más me gustara, claro. Pero es que, sin tapujos, todas me gustaban. Ya pensando en mi vida personal, me decanté por estudiarlo en mi ciudad natal, Alicante (¡¡resulta que hay una escuela de doblaje en Alicante!! ¡Weee!).

He tenido el placer de tener como profesores a Alfonso Laguna (John Heard en "Prision Break", Michael Wislow en "Loca academia de policía"), a Raquel Cubillo (Zuzanna Szadkowski en "Gossip Girl", Megan Fox en "Lo que me gusta de ti") y, al ya nombrado, Paxi (Martine Lawrence en "Dos polis rebeldes", Antonio Banderas en "La máscara del zorro"). Además, hemos tenido el placer de tener dos invitados que nos han hecho divertirnos y aprender cosas nuevas (en el doblaje, como en muchas otras profesiones, siempre se está aprendiendo). Iñaki Crespo (Jeffrey Dean Morgan en "The walking dead), que nos enseñó que se puede poner una voz diferente para 4 personajes en el mismo take y Antonio Esquivias (el actor secundario Bob de la serie que todos conocemos "Los Simpson" y, como no, Kelsey Grammer de "Frasier"), que nos explicó que no por tener una voz peculiar uno va a triunfar más o menos en este trabajo.

En fin, en menos de un año he vivido cosas que jamás pensaba que iba a vivir y espero seguir viviéndolas, valga la redundancia, porque lo que fue impensable al principio, ahora es mi motivación de cada día.

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